Miguel de Unamuno
Por dónde empezar a leer a Miguel de Unamuno: San Manuel Bueno, mártir. Después, en orden de lectura: Niebla, Abel Sánchez, La tía Tula, Del sentimiento trágico de la vida y Vida de Don Quijote y Sancho.
Por qué importa
Unamuno convirtió la novela española en un campo de batalla de ideas. Sus personajes no buscan aventuras: discuten con Dios, con la muerte y hasta con su propio autor. Inventó la «nivola», una novela desnuda, hecha de diálogo y de conciencia, y con ella se adelantó a Pirandello y a buena parte de la narrativa metaficcional del siglo XX. Leerlo es asistir a una lucha sin resolver entre la razón, que niega la inmortalidad, y el deseo de no morir del todo. A veces resulta repetitivo y sermoneador, y sus ensayos exigen paciencia. Aun así, pocos escritores en español han escrito sobre la fe, la envidia o la identidad con tanta intensidad.
Por dónde empezar a leer a Miguel de Unamuno
Empieza por «San Manuel Bueno, mártir»: es breve, está escrita con una sencillez engañosa y reúne en pocas páginas todas sus obsesiones. Cuenta la historia de un párroco de aldea que ha perdido la fe pero sigue sosteniendo la de su pueblo. Si te atrapa, Niebla te enseñará al Unamuno más juguetón y moderno.
Sus obras, en orden de lectura
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San Manuel Bueno, mártir 1931 Empieza aquí
Su obra maestra tardía y la mejor entrada posible. Es una novela corta, casi una parábola, sobre un sacerdote que finge una fe que no tiene por compasión hacia su pueblo. Es emotiva y ambigua, y está contada con una contención que Unamuno rara vez se permitió.
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Niebla 1914 Accesible
Es la «nivola» por excelencia. Augusto Pérez, un señorito abúlico, se enamora, fracasa y acaba visitando a su autor, Unamuno, para discutir su propio destino. Es ágil, divertida e increíblemente moderna. El arranque es algo lento, pero la escena final del encuentro con el autor justifica toda la lectura.
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Abel Sánchez 1917 Accesible
Reescribe la historia de Caín y Abel en clave moderna. Joaquín Monegro odia toda su vida a su amigo Abel, y la novela disecciona la envidia como enfermedad del alma. Es intensa, oscura y de lectura muy fluida; para muchos lectores es su novela más redonda.
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La tía Tula 1921 Intermedia
Retrata a Gertrudis, una mujer que cría a los hijos de su hermana muerta y rechaza al cuñado viudo, empujada por un instinto maternal casi feroz y por el rechazo a la carne. Es un retrato femenino complejo e incómodo. Hoy algunas ideas sobre la maternidad chirrían, pero el personaje sigue siendo inolvidable.
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Del sentimiento trágico de la vida 1913 Exigente
Es su ensayo capital, la clave filosófica de todas sus novelas: el hambre de inmortalidad frente a una razón que la niega. Es apasionado, digresivo y a ratos reiterativo; se lee mejor a sorbos que de un tirón. Resulta imprescindible para entender al autor.
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Vida de Don Quijote y Sancho 1905 Exigente
Comenta el Quijote capítulo a capítulo, pero lo que de verdad hace es apropiárselo: Unamuno defiende al caballero frente a Cervantes y convierte el quijotismo en una religión personal. Es fascinante si ya conoces el Quijote y sintonizas con el autor. Si no, puede resultar arbitraria y farragosa.
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