Antoine de Saint-Exupéry
Por dónde empezar a leer a Antoine de Saint-Exupéry: El Principito. Después, en orden de lectura: Vuelo nocturno, Tierra de hombres, Correo del Sur, Piloto de guerra y Ciudadela.
Por qué importa
Saint-Exupéry fue un piloto que escribía. Sus libros nacen de las rutas de la Aéropostale sobre el Sáhara y los Andes, de los aterrizajes forzosos y de la guerra. A partir de esa experiencia construyó una ética del deber, la camaradería y la responsabilidad hacia los demás. Escribe con una prosa lírica y sentenciosa, a medio camino entre la crónica y la meditación, y fue de los primeros en convertir la cabina del avión en un lugar desde el que pensar la condición humana. Desapareció en 1944 en un vuelo de reconocimiento sobre el Mediterráneo. Su fama descansa casi por completo en un cuento para niños que no lo es tanto, pero detrás hay una obra adulta breve y muy coherente que merece leerse.
Por dónde empezar a leer a Antoine de Saint-Exupéry
Empieza por «El Principito»: es breve, universal y reúne en forma de fábula todos sus temas (la amistad, la responsabilidad, la mirada adulta que ya no ve lo esencial). Leído después del resto de su obra gana mucha hondura, así que conviene volver a él al final de la ruta.
Sus obras, en orden de lectura
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El Principito 1943 Empieza aquí
La fábula del piloto perdido en el desierto y el niño llegado de un asteroide. Bajo su aparente sencillez es un libro melancólico sobre la pérdida y el apego. Las frases célebres que se citan sin parar le han hecho algo de daño, pero leído entero y con calma sigue funcionando.
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Vuelo nocturno 1931 Accesible
Novela corta, tensa y concentrada sobre los primeros vuelos nocturnos del correo aéreo en Sudamérica. Rivière, un jefe implacable, sacrifica a sus hombres en nombre de una misión que los supera. Fue Premio Femina y es su ficción mejor construida.
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Tierra de hombres 1939 Intermedia
Su obra mayor para adultos: una colección de recuerdos y reflexiones sobre las rutas aéreas, el accidente en el Sáhara en el que estuvo a punto de morir de sed y la amistad con Mermoz y Guillaumet. Algunas de las mejores páginas de prosa francesa del siglo XX. Es imprescindible.
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Correo del Sur 1929 Intermedia
Su primera novela, sobre un piloto de la línea Toulouse-Dakar y un amor imposible. Se nota que es un debut: la trama sentimental es floja y la estructura, algo confusa. Interesa sobre todo por las escenas de vuelo y del desierto, que anuncian lo que vendrá.
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Piloto de guerra 1942 Intermedia
Relato de una misión de reconocimiento durante la derrota francesa de 1940, que se convierte en una meditación sobre la responsabilidad colectiva y el sentido de luchar en una guerra perdida. Es más grave y discursivo que sus libros anteriores, y por momentos muy intenso.
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Ciudadela 1948 Exigente
Obra póstuma e inacabada, escrita como los aforismos y parábolas de un caudillo del desierto. Él la consideraba su testamento, pero resulta extensa, repetitiva y a veces solemne en exceso. Solo para lectores ya entregados al autor, y mejor leída a fragmentos.
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