Simone de Beauvoir
Por dónde empezar a leer a Simone de Beauvoir: Una muerte muy dulce. Después, en orden de lectura: Memorias de una joven formal, La invitada, Los mandarines, La mujer rota y El segundo sexo.
Por qué importa
Beauvoir es una de las pocas autoras del siglo XX que cambió a la vez la filosofía, la literatura y la forma de vida de millones de lectores. «El segundo sexo» fundó el feminismo moderno con una idea que sigue resonando: «No se nace mujer: se llega a serlo». Pero reducirla al ensayo sería un error. Sus novelas ponen en escena el existencialismo (la libertad, la mirada del otro, la responsabilidad ante la historia) con personajes de carne y hueso. Sus memorias, por su parte, son un retrato insustituible de la vida intelectual parisina, de Sartre, Camus y la Resistencia a Argelia y Mayo del 68. Leerla es entrar en una conciencia lúcida, exigente y a veces implacable consigo misma.
Por dónde empezar a leer a Simone de Beauvoir
Empieza por «Una muerte muy dulce». Es un relato breve y desgarrador de la agonía de su madre en un hospital, y en pocas páginas muestra lo mejor de Beauvoir: una mirada sin autoengaños, una prosa limpia y una reflexión sobre el cuerpo, la vejez y el amor filial que no necesita ningún aparato teórico. Desde ahí, las memorias y las novelas fluyen con naturalidad. El gran ensayo conviene dejarlo para cuando ya te hayas familiarizado con su voz.
Sus obras, en orden de lectura
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Una muerte muy dulce 1964 Empieza aquí
Crónica íntima de los últimos días de su madre. Breve, honesta hasta la crueldad y muy conmovedora. Sartre la consideró lo mejor que escribió.
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Memorias de una joven formal 1958 Accesible
Abre su ciclo autobiográfico de cuatro volúmenes, que siguen «La plenitud de la vida», «La fuerza de las cosas» y «Final de cuentas». Narra su infancia burguesa y católica, la rebelión intelectual, la amistad trágica con Zaza y el encuentro con Sartre. Se lee como una novela de formación. Los volúmenes siguientes ganan valor documental pero se vuelven más prolijos; el último es claramente el más flojo.
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La invitada 1943 Intermedia
Su primera novela, inspirada en el trío que formó con Sartre y Olga Kosakiewicz. Es una disección obsesiva de los celos y de la conciencia ajena como amenaza. Arranca algo lenta, pero su tensión psicológica crece hasta un final perturbador.
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Los mandarines 1954 Intermedia
Su obra narrativa cumbre, premio Goncourt. Retrata a la izquierda intelectual francesa de la posguerra, con ecos evidentes de Sartre y Camus, y su amor con Nelson Algren. Es extensa y a ratos discursiva, pero también un fresco moral y político sin igual sobre el compromiso y el desencanto.
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La mujer rota 1967 Accesible
Tres relatos sobre mujeres maduras que ven derrumbarse la vida que habían construido. El que da título al libro, el diario de una esposa abandonada, es de una precisión dolorosa. Es su ficción tardía más lograda.
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El segundo sexo 1949 Exigente
El ensayo fundacional del feminismo contemporáneo. Analiza cómo la mujer ha sido construida como «la Otra» desde la biología, el psicoanálisis, la historia, el mito y la experiencia vivida. Es largo y desigual: algunos capítulos han envejecido y otros siguen siendo deslumbrantes. Es imprescindible, aunque conviene leerlo sin prisa y por partes.
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